miércoles, 3 de febrero de 2010

Científicos (casi) olvidados: Hugo Junkers


El ingeniero alemán Hugo Junkers nació en la pequeña población de Rheydt, actualmente un barrio de Mönchengladbach, en el oeste de Alemania, el 3 de febrero de 1859. Estudió en la Universidad Técnica de Berlín, en la Universidad de Karlsruhe y en la Escuela Técnica Superior del Rin-Westfalia en Aquisgrán; fue profesor de ingeniería mecánica en esa última universidad entre 1897 y 1912.

A lo largo de su vida, Junkers fundó multitud de empresas, en Alemania y en otros países, dedicadas al desarrollo y fabricación de calentadores y calderas de gas, motores y aviones. Entre sus muchas patentes, en 1892 desarrolló un calorímetro de flujo para medir la energía de combustión de los gases. Las calderas de gas que llevan su nombre aún siguen fabricándose, aunque la empresa y la marca fueron adquiridas por Robert Bosch en 1932 tras varios reveses económicos. En 1930, Junkers recibió el Anillo Siemens por sus contribuciones científicas a los motores de combustión y a los aeroplanos metálicos.

Entre los aviones desarrollados por Junkers destacan el Junkers J 1 "Blechesel" (1915), el primer aeroplano construido enteramente de metal; el Junkers F 13 (1919), el primer avión de pasajeros de metal; y el avión de transporte Junkers G 38 (1929), el más grande del mundo en su época. En 1919 comenzó a trabajar en un "ala volante" (aeronave sin estabilizadores auxiliares) de pasajeros, pero tuvo que abandonar el proyecto debido a las restricciones impuestas por los aliados a la industria aeronáutica alemana.

En 1933, a los tres días de la ascensión de Hitler al poder, el gobierno nazi exigió a Junkers la cesión de sus patentes y empresas, bajo la amenaza de cárcel por alta traición. Aunque Junkers accedió, un año más tarde fue puesto en arresto domiciliario en Bayrischzell, en el sur de Baviera, donde murió el día de su 76 cumpleaños, el 3 de febrero de 1935.

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